Historias y testimonios

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Una de las cosas que más nos gusta en la consulta del Centro Médico San Pablo es, cuando los pacientes han llegado ya al objetivo de pérdida de peso que se habían marcado al comienzo de su plan nutricional, preguntarles en que ha cambiado su vida gracias a su nueva estructura corporal. Bueno realmente lo que nos gusta, no es tanto formularles esta pregunta,  sino escuchar sus historias

Los nombres de las personas de las historias están cambiados pero lo que ellos relatan es auténtico.

Historia de Javier

Javier vino por primera vez a la consulta con un sobrepeso importante, medía 178 de altura y pesaba 170 kilos. Javier tenía una pasión, que eran las motos. Le encantaba montar en su moto y hacer kilómetros, pero su grado de obesidad le impedía tener la agilidad necesaria para “cabalgar” en ella durante mucho tiempo.

Javier fue de uno de los pacientes más disciplinados que hemos tenido, podríamos decir que su actitud era casi germánica en cuanto la exactitud con la que llevaba a cabo todas las propuestas nutricionales que en el Centro Médico San Pablo le proponíamos. Como resultado de ello, y gracias a ese esfuerzo y disciplina, Javier consiguió perder, en un año y medio, setenta kilos. Tras este lapso decidimos poner una fase de mantenimiento para que consolidarse el peso perdido, y para que pudiese comer todos aquellos alimentos que echaba en falta. Quedamos a los cuatro meses para retomar la fase de pérdida de peso, desde los 100 kg que le quedaban hasta su meta final.

Cuando retornó tras esos cuatro meses de descanso, le pregunté, como parte de las técnicas de motivación que usamos antes de comenzar ese nuevo ciclo de dieta, que ¿en qué había cambiado su vida después de perder esos primeros cien kilos?

Javier no me contestó, se quedó pensando y tras unos 20 segundos cogió su móvil lo encendió y busco algo en él. Cuando encontró lo que buscaba  le cambió la expresión de su rostro en donde se dibujó una amplia sonrisa de satisfacción; acto seguido me enseñó el móvil. En él aparecía subido en una moto  de carreras en los boxes de un circuito. “Este verano he hecho un curso de pilotaje de motos de carreras  en Montmeló. Ha sido la mejor experiencia de mi vida”

Testimonio de Gema C

Comenzó nuestro método en el año 2000
Realizamos esta entrevista en el año 2008
"Podía comer pastas, patatas fritas, arroz...Una dieta así es de lujo.
¡Ah! Y sin pastillas ni caldos ni mejunjes raros".

Testimonio de Moisés S

"Estupendo, he comido hasta que me he saciado, no he pasado hambre"

Testimonio de Miguel C

Destacaría de la dieta del Método San Pablo, la efectividad que ha tenido y el no pasar hambre en ninguna de sus fases.
El hecho de poder comer la cantidad que he querido de lo que ponía en las hojas me ha resultado de gran ayuda por su comodidad y poder quedar lleno.
Ahora al ver las dos fotografías de antes de comenzar y de la actual siento un bienestar y satisfacción de haber podido realizar lo que quería.

Testimonio de Sergio G

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Testimonio de Paloma P

El Método es sencillo, cómodo y práctico.
El poder comer toda la cantidad que quisiera de todo lo que ponía y no tener que pesarlo me ha resultado de gran utilidad, ya que soy una persona con gran apetito.
Al acabar la dieta y ver los resultados ves que tu esfuerzo ha merecido la pena.

Testimonio de Sonia S

Una vez acabada la dieta, me siento muy bien anímicamente y físicamente.

Testimonio de Mercedes R

Una de las ventajas del Método San Pablo de Nutrición y pérdida de peso con respecto a otros planes (sobre todo en relación con la dietas hipocalóricas) es que al perder únicamente tejido graso, el aspecto de la persona que adelgaza no se estropea.
En el Método San Pablo de Nutrición no perdemos el peso a expensas del tejido muscular -que permanece intacto- y eso da como resultado, entre otras cosas, que la cara no se demacre, como suele ocurrir en las dietas hipocalóricas.
No se crean ojeras y la vitalidad de la piel se mantiene en estado óptimo, con una apariencia fresca y juvenil.